martes, 15 de mayo de 2012

Pedro Peña recita: El hada azul

Este mini grabado hace unos años en uno de los homenajes que su pueblo Tordehumos en Valladolid le ha otorgado a este gran actor: Pedro Peña, aunque la calidad y el color no es bueno, ya que esta grabado con un móvil, merece la pena simplemente por escucharle recitando un fragmento del poema titulado: El hada azul, como en tantas ocasiones en su vida habrá hecho Don Pedro. ¿No les parece?


 EL HADA AZUL

Cierto día el hada azul
quiso a la tierra bajar
y se mandó preparar
su gran carroza de tul
diciendo: A cada mujer
de las distintas naciones
las he de dar tantos dones
como pueda conceder.

Bajó aquí sin dilación,
tocó su cuerno amarante
y reuniéronse al instante
una de cada nación.

Llamó a la italiana:
«Tú tendrás ardientes ojos
y tendrás labios tan rojos
que parecerán de grana.
Por tu cutis nacarado
—dijo a la inglesa—
serás entre todas las demás
un tesoro codiciado.
Por tus nacarados dientes
—díjole a la austríaca luego—
verás arder en el fuego
de amor a tus pretendientes.»
A la mujer parisién
le dio suma distinción,
ingenio, sprit, corrección
y hasta corazón también.
Y así fue haciendo lo mismo,
prolijo ante todas ellas,
repartiendo entre las bellas
cuanto pudo conceder.

Cuando al terminar salió
de entre todas las naciones
una gallarda manola,
muy joven, casi chiquilla,
que lucía una mantilla
de rica blonda española,
y que acercándose al hada,
ruborosa, dijo así:
«Según veo, para mí
no me habéis dejado nada.»
Que dos helados momentos
suspenso de admiración en ella
y con claro acento dijo luego:
«¿Tú, qué quieres
que yo te pueda otorgar?
¿Tienes algo que envidiar
a todas estas mujeres?
¿No tienes el pelo acaso
negro, abundante y hermoso?
¿No tienes cutis de raso?
¿No tienes el porte airoso?
Entonces, ¿qué quieres?, di,
si aún juntando a todas ellas
resultarán menos bellas que tú.
¿Qué buscas aquí?
Sin embargo —dijo el hada—
yo no quiero que al marcharte
tengas por qué lamentarte
de que no te he dado nada.»
Y mirando a la manola,
dijo alzando más el tono:
«A ver, que traigan un trono
a esta mujer española.»
Y en este cuento me fundo,
si es que el cuento no me engaña,
para saber que en España
está lo mejor del mundo.

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